638 COSAS SOBRE LAS QUE ESCRIBIR

Mientras caminaba por el parque pensaba en esa insoportable discusión que había tenido con esa insoportable compañera del trabajo. No quería verla otra vez pero apenas termine de cruzar el parque, eso sería inevitable. Aceleré el paso y en un segundo sentí como caía en un agujero profundo. Abrí los ojos y muy confundida salí de aquel pozo. Ese pozo insoportable que nunca nadie había arreglado.

Seguí el camino y llegué al trabajo. Cuando entré a la oficina no vi a mi insoportable compañera y me sentí aliviada. Para mi sorpresa tampoco vi a mi insoportable jefe. Sin darle importancia cumplí con mi jornada de trabajo y me fui a la facultad, donde solo había unas pocas personas. Mis insoportables profesores no estaban ni tampoco muchos de los estudiantes. Que raro pensé y ante las ausencias me fui a mi casa.

Al llegar, no había nadie, la comida no estaba lista como todas las noches. ¿Se habrá enojado mi mamá por lo que le dije hoy?. La quise llamar, agarre el celular y mi lista de contactos era de tan solo cuatro personas. Que insoportable este celular que funciona mal.

Me desperté a la mañana siguiente, busqué mi celular por todos lados y no estaba. Tampoco mi mamá. Comencé a desesperarme por la situación.

Me vestí, y salí rápido para el trabajo, capaz ahí me podían decir que es lo que pasaba. Hice el mismo camino de siempre por el parque, con la diferencia de que el pozo, ese insoportable pozo que nunca nadie había arreglado, ya no estaba ahí. Estoy loca pensé. Me acerqué al jardinero y le pregunte por el agujero maldito pero éste me respondió “cuál pozo?”. Confirme mi locura.

No fui al trabajo y me fui directo a lo de mi mejor amiga. Toqué el timbre. Me preguntó si había pasado algo grave. Más que grave le dije, gravísimo. Empecé a hablar sobre que estaba siendo poseída por algún tipo de magia negra o locura del universo, que me estaban haciendo una broma tal vez o que quizás en realidad estaba en coma y todo era un sueño. Por supuesto mi amiga me miró como si estuviese fuera de mi misma.

Le conté que mi mamá no estaba, que mi jefe no estaba, mi compañera del trabajo tampoco, mis profesores, los estudiantes, hasta mi propio celular. Mi amiga solo me hacía preguntas intrascendentes: ¿Estás segura de lo que me estás diciendo? ¿No estarás estresada? ¿Dormiste bien?. Las palabras de mi amiga me entraron por un oído y se fueron por el otro sin permanecer ni un segundo. Que insoportable pensé, no quería que me haga más preguntas, quería que me ayude a descifrar la razón de las súbitas desapariciones.

Fui a buscar un vaso de agua y cuando volví mi amiga no estaba. Me puse a llorar. Desconsoladamente. Ahí es cuando me di cuenta que mi energía ahora se concentró en llorar por personas que hace días venía despreciando.
Es cierto, por meses soñé que mi compañera del trabajo no venga más o que mi jefe desaparezca. Durante días maldije a los estudiantes que con sus preguntas inútiles no me dejaban escuchar las clases. Peleas eternas con mi mamá por cuestiones que no merecían ser traídas a la mesa. Gritos que nadie escuchó a objetos que no estaban cumpliendo la función que deberían. Poca tolerancia a amigos que solo trataban de ayudar. Pero por qué ahora lloraba por eso? ¿Por que ahora necesitaba de ellos y no podía convivir con la idea de que ya no estén?   

Todo me daba vueltas, las piernas me temblaban. Me estaba desmayando. Alcance a agarrar un vaso de agua pero tiré todo directamente sobre mi ropa.
Abrí los ojos. Moví mi cuerpo. Mire. ¿Donde estoy?. Volví en sí. Estoy adentro del pozo. Me levanté, salí del agujero, confundida, mareada. ¿Fue todo un sueño? No. Mi ropa aún estaba mojada. El pozo estaba ahí. Me sonó el celular: mamá. Atendí y le pedí perdón.

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639 COSAS SOBRE LAS QUE ESCRIBIR

“¿Cuál es la historia real detrás de tu canción preferida?”

Mi canción preferida es la que encontré por mi misma. Divagando por la red. Nadie me la dedicó ni recomendó. Solo yo abrí mis oídos para algo nuevo.

Por fin podía sentirme completamente identificada con un simple ritmo, inundado en palabras que concuerdan con mis sentimientos.

 

Por Nicky Nais.

640 COSAS SOBRE LAS QUE ESCRIBIR

“Write a story that includes a streetlight, a bear, and a kid with a jar of honey”

Soottie approached the streetlight with the jar of honey gripped tightly in his hands. He had stopped counting the days after the tenth failed attempt or so, but it must had been around a month since he started.

To him, however, it felt like years. Years since the first and only time he saw that scared baby bear coming out of the woods, probably looking for its momma. He wasn´t yet at the age where one puts fear ahead of compassion, so he had tried to reach out for the bear, to save it from whatever dangers it might face alone in the wild.

But the bear was scared by Soottie and so it turned back and ran into the woods and now, a month later, Soottie was still hoping to run into the baby bear again and gain its trust by giving it a whole jar of delicious honey. 

Then he could finally save it from the uncaring woods and, most of all, from its uncaring mother. What kind of mother leaves her child alone in the woods?

 

Por Nico Garcia

642 COSAS SOBRE LAS QUE ESCRIBIR

“Todo el barrio es beige y gris, pero al final de la calle hay una brillante casa azul. Quién vive ahí?”

En la casa azul vive Joan. Joan es pintor. Lo que más disfruta es hacer coloridos paisajes de ciudad. Primero: pinta extensas calles, arboles y autos; luego pinta las casas. Cada una de un color distinto, sin importar la combinación entre ellos. 

El día más triste para Joan fue aquel en el que solo le quedaron tres colores para pintar su cuadro… pinto una casa azul y todo el resto fue gris y beige.

 

La Pausa.

Ella mira películas. Lo que más le gusta es hipnotizarse con una hasta el final y que la deje con una sensación de plenitud. Que la haga exhalar, que le produzca satisfacción. Si la película no le gusta y no le hace sentir eso, ella se duerme. A veces, llega a poner pausa, otras ni siquiera eso. Ella es fanática de  todas las películas menos de aquellas que no la dejan dormir, las que la ponen incomoda, las que le dan miedo. En esas películas no puede poner pausa.

Se frustra al saber que la pausa podría estar a la espera para ser activada pero  no sabe cómo, se deja llevar por esa película incomoda, triste, sin final en donde ella, la protagonista siempre termina mal parada.

Después ya es tarde, la sensación de vacío y de angustia queda instaurada. Es una  verdadera lástima, que ella sepa cuando poner pausa en las películas ajenas pero que se olvide como hacerlo con las propias.